Hubo un tiempo en el que me encantaba la metaliteratura, esas obras que se interpelan a sí mismas como productos literarios y enlazan con otras de su especie en un juego casi infinito de espejos. Joyce, Italo Calvino... pero también Cervantes, Unamuno y mucho más cerca Enrique Vila-Matas. En esta sesquidécada aparece una novela de este último, Doctor Pasavento, la tercera de una trilogía metaliteraria que incluye Bartleby y compañía y El mal de Montano. Vila-Matas es un autor difícil, que requiere paciencia y mucho contexto erudito para disfrutarlo. Quizá en estos tiempos que corren, con la necesidad de la recompensa inmediata, no sea el autor más recomendable. Llegué a él gracias a El viaje vertical, que me gustó mucho, y luego fui leyendo casi todo lo que publicaba, hasta que me agoté con este Doctor Pasavento. La novela presenta a un escritor que trata de borrar su identidad como Robert Walser, Salinger o Pynchon. A través de un viaje por escenarios literarios y de búsqueda interior, Pasavento va desapareciendo en un laberinto de intertextos. Una locura.
Re(paso) de lengua
Para los profesores de lengua y literatura, este blog pretende ser la Cueva de Alí Babá, en la que encontrar alguna idea, algún germen que permita abrir caminos, sembrar dudas, avivar el seso de los más inquietos.
22 junio 2026
Sesquidécada: junio 2011
03 junio 2026
Sesquidécada: mayo 2011 (y aniversario del blog)
Pocas veces he publicado la sesquidécada fuera de su mes de referencia. En este caso, la huelga indefinida que estamos llevando a cabo los docentes de la Escuela Pública en la Comunidad Valenciana me ha tenido (y me tiene) ocupada la mente y el tiempo hasta el punto de relegar las notas del blog al último lugar de la lista de prioridades. Fijaos si es así, que hasta este momento ni siquiera he caído en la cuenta de que esta bitácora digital acaba de cumplir 20 años. Es probable que quede todavía alguno de aquellos lectores iniciales y quizá incluso se acuerde del objetivo original: compartir recursos y reflexiones sobre educación. Ahí sigo, 20 años después, con las mismas ilusiones de aquel comienzo, con la convicción intacta de ser una parte fundamental de los servicios públicos y la responsabilidad de educar a las generaciones futuras. En esta huelga que lleva ya 23 días en marcha, he encontrado esa ilusión en un montón de compañeros, en familias, en alumnado, en personas anónimas que nos aplauden en las calles y hacen suya esta lucha por lo público. Han sido 20 años en los que ha pasado de todo y en los que he visto pasar por delante a mucha gente, buena gente con la que he compartido compromisos, otros con los que he discrepado, y unos pocos, por suerte, que hubiera preferido no saber de su existencia. He vivido alegrías y he recibido felicitaciones, he discutido y me he equivocado, me han insultado y me he indignado, pero tengo tan tranquila mi conciencia que, a veces, repaso la hemeroteca y sigo republicando reflexiones de hace años sin ningún remordimiento ni arrepentimiento. Desde hace años vengo leyendo a algunos resentidos que me achacan ansias de medrar, pero aquí sigo, al borde de la jubilación, en mi centro de especial dificultad, rodeado de mis colegas y alumnos que son los que me hacen feliz, no como esa administración tan taimada y oscura que solo busca hundir aún más lo público, con la inestimable servidumbre de unos lacayos que viven de recompensas tan efímeras como el recuerdo que dejarán en su alumnado. En fin, que esta nota solo iba a ser una reseña de lecturas añejas de hace quince años, y casi se convierte en un epitafio bloguero. Vayamos, pues, a lo nuestro.
La primera lectura recuperada es la novela Expiación, de Ian McEwan, una obra que me dejó muy buenas sensaciones y que no descarto volver a visitar porque creo que las reseñas no le hacen justicia. Se trata de una novela con diferentes puntos de vista sobre la realidad y cómo esa perspectiva puede cambiar la vida de las personas. También del autor leí Chesil beach, otra lectura a la que guardo especial cariño.
Muy diferente es la novela de Cormac McCarthy Meridiano de sangre. Las obras de este autor no dejan a nadie indiferente, especialmente en lo que se refiere a la violencia más o menos gratuita (que nunca lo es). En esta ocasión esa violencia se viste con los ropajes de western para mostrarnos la barbarie de una sociedad sin valores. Desde luego, hay que leer en algún momento a este autor, empezando sin duda por La carretera.
22 abril 2026
Sesquidécada: abril 2011
En primer lugar tenemos el delicioso libro Mi familia y otros animales, del naturalista Gerald Durrell. Se trata de una obra inclasificable, entre el diario, la biografía, la divulgación y la literatura. Además del placer estético que supone disfrutar del paisaje de Corfú, el lector puede pasar unos buenos ratos con las divertidas anécdotas del autor, entre su familia y los animales, como señala el título. Aprovecho también para recomendar encarecidamente la serie de televisión Los Durrell, disponible en diversas plataformas.
En el ámbito de la literatura juvenil, recomiendo también una novela de Rosa Huertas que merece la pena leer con el alumnado de 3º o 4º de ESO, ya que aborda desde la época actual una investigación sobre Miguel Hernández. El libro se titula Mala luna y, sin abusar del tono didáctico, acerca la figura de nuestro poeta a los jóvenes, a través de un trabajo de clase que les abre la mirada y la conciencia. Rosa Huertas es un referente en la literatura juvenil y creo que esta se encuentra entre sus mejores obras (muy recomendables todas ellas).
Por último, para lectores exquisitos, un autor de culto: Flann O'Brien. La boca pobre es una de sus primeras novelas y en ella ya se atisban el humor y la ironía que culminarán en su mejor novela: El tercer policía. La boca pobre es una sátira de la pobreza irlandesa de principios del siglo XX, con la crudeza de Los santos inocentes y el tono de las novelas cómicas de Eduardo Mendoza, empapadas en el tono gris de los cuentos de Joyce. Una pequeña joya literaria que permite conocer a este autor en lengua gaélica poco conocido en nuestro país.
25 marzo 2026
Caminos de agua. Ríos y literatura
Caminos de agua. Viajes literarios por los ríos. Fernando Peña RamblaFórcola ediciones. 2026
18 marzo 2026
De crímenes poco ejemplares: La verdad del caso de los hermanos Villar Lledías
Con ese punto de partida, Tejada va hilvanando un diario que nos lleva a través de las pesquisas de la policía, los bulos de los diarios y los chismes y chascarrillos de la “tertulia de los susodichos”. Pedro Tejada capta con gran destreza el tono y estilo de Aub para la narración y acierta también con las voces de los tertulianos, que casi constituyen una especie de coro tragicómico del crimen. Como correspondería a la obra de Aub, aparecen diferentes textos insertos al margen de los recortes (o recortaduras) de prensa: reflexiones, microrrelatos y epitafios, por ejemplo. Estos paratextos no deberían sorprender al lector que ya conoce la obra de Aub, y suponen un acierto más de Tejada a la hora de asumir esa voz aubiana. De este modo, La verdad del caso de los hermanos Villar Lledías acaba siendo algo más que una novela de crímenes, y se convierte en un diario, en una crónica de sucesos, en un esbozo de guion cinematográfico, en un homenaje a un autor que siempre hay que tener presente... Y no hay que olvidar que también es una novela llena de ironías y guiños dirigidos al lector de hoy, porque, en una época de posverdades, la literatura nos ofrece casi más certezas que la mera realidad.
La verdad del caso de los hermanos Villar Lledías, Pedro Tejada TelloEditorial Algorfa. 2026
16 marzo 2026
Sesquidécada: marzo 2011
De Manuel Chaves Nogales os recomiendo casi toda su obra. Creo que El maestro Juan Martínez que estaba allí fue la primera que leí y a partir de ella he ido avanzando en la producción de un autor imprescindible para entender el siglo XX. En ella, Chaves Nogales configura una novela a partir de las experiencias del bailarín y cantaor flamenco Juan Martínez, a quien pilla la revolución rusa en pleno corazón de Rusia. La prosa del autor convierte las peripecias del artista en una auténtica delicia para el lector, en un ejercicio magistral de periodismo literario.
Por último un libro que más bien es un panfleto, pero que marcó un momento reseñable en nuestra historia reciente y que quizá habría que releer: ¡Indignaos!, de Stéphane Hessel. En este breve texto se invita a la juventud a rebelarse contra las injusticias y los poderes que buscan una sociedad adormecida y conformista. En aquel momento, hace quince años, estuvimos leyéndolo en clase de bachiller y resultó muy estimulante. Es posible que hoy la respuesta fuese muy diferente. ¿Dónde están aquellos indignados? ¿Qué nos ha quedado del 15M?
25 febrero 2026
Escuela o barbarie
Es privilegio de aldea que para todas las cosas haya en ella tiempo cuando el tiempo es bien repartido (...) tiempo para leer en un libro, (...), para ir a visitar los enfermos, para irse a caza a los campos, para holgarse con los amigos, para pasearse por las eras, (...) para comer si quisieren temprano, para jugar un rato al triunfo, para dormir la siesta y aun para jugar a la ballesta. No gozan de este privilegio los que en las cortes andan y en los grandes pueblos viven, porque allí lo más del tiempo se les pasa en visitar, en pleitear, en negociar, en trampear y aun a las veces en suspirar.
Antonio de Guevara. Menosprecio de corte y alabanza de aldea (1539)
23 febrero 2026
Sesquidécada: febrero 2011
Recupero las lecturas de hace quince años para esta sesquidécada con la satisfacción de encontrarme con una selección variada de libros, la mayoría de ellos todavía vigentes para quienes no los conozcan. Vamos allá con ellos.
Para el aula, El pan de la guerra, de Deborah Ellis sigue siendo una buena opción, especialmente si queremos abordar el tema de los conflictos armados. Es una novela dura, con un fondo social y humano que muchos desconocemos pero que resulta muy cercano en el ámbito de los sentimientos. Ninguna concesión a la ficción, pero tampoco a la lágrima fácil. Tiene continuación en El viaje de Parvana, y ambas son muy apropiadas para lectores de 14 a 16 años.